miércoles, 11 de febrero de 2015




LA MENU





"Parece que fue ayer........."

Esa frase la escuchaba mucho en mis recuerdos de infancia y de juventud.

Parece que fue ayer cuando tenía veinte años. Todo parece que fue ayer.

De repente llegan los cincuenta y llamando a la puerta "la menopausia". La confirmación te la da el ginecólogo. Una sensación de angustia te inunda. No sé las demás mujeres. Yo tuve la sensación de que no había hecho nada en la vida, que la había desaprovechado. Busqué una puerta de salida: aún puedo volver......

Entonces llega la segunda parte como cuando no te toca la lotería: "lo importante es la salud".
Pero esa fórmula tampoco es válida porque me duele aquí, me duele allí, me canso, me........

Y entonces llega la prueba del espejo al que rehuyes. Te miras y veo que la frescura no la tengo,la belleza se difumina, la grasa se dispara. Y no reconozco aquella mujer que me gustaba o que gustaba. Te das cuenta que me satisfacía encontrar miradas licenciosas que te buscaban, miradas recelosas de otras féminas.

El tiempo de Einstein te impregna. Maldito científico, qué interés en dar importancia al factor "tiempo". El sol, el alba, el amanecer es un renacer diario. Eso es lo que más añoro: Levantarme por la mañana y sentirme fresca, nueva, como el nuevo día. Eso ya no me ocurre. Despierto como el día, pero arrastrando el día anterior, no existe ese proceso mágico del renacer.

No es amargura lo que siento, ni mucho menos. Pura reflexión.

Una tarde andando por la calle, me miré en el reflejo de un escaparate predispuesta a autocriticarme. Y de repente antes de inmolarme me vino a la mente una frase sin previo aviso: "Qué guapa estoy con cincuenta años".   ¿Fue mi cerebro el que me envió semejante mensaje?. Sensacional, magnífico. Mi actitud cambió de inmediato. Es verdad, estaba estupenda. Mi autoestima se equilibró inmediatamente. El espacio-tiempo había conseguido pasar la barrera de la no aceptación. Desde entonces ya no he vuelto a añorar mi juventud física.

Faltaba ahora "el síndrome de la huella", concepto nuevo que yo misma acabo de crear. Lo definiría como la valoración que una se hace de su propia vida. ¿has aprovechado tu tiempo?. ¿Has degustado tu juventud?. El valor tiempo es tan rápido que creo que siempre tiende a ser negativo. Y así es, en un primer momento te respondes: "No, no lo he aprovechado". "No, no he disfrutado plenamente de la juventud".

Y en esta ocasión no fue una frase oportuna enviada por mi cerebro la que me hizo reaccionar. Una simple conversación mientras cenábamos hizo que la calma viniera a mi persona. Mis hijos hablaban, opinaban y pensaban. Pensaban.......

Sentí una gran satisfacción. Aquellas personas, mis hijos, eran lo que mejor había hecho en la vida. Lo que mejor habíamos hecho mi marido y yo.  En su rebeldía juvenil, en sus sentimientos, en sus quejas, en sus deseos había unos valores que me gustaban. Eso era un verdadero triunfo.

Sólo podía desearles suerte y cariño.

Y así la menopausia se convirtió en "la menu".  Una palabra más corta, más banal y menos dramática.


2 comentarios:

  1. "La menu" como tu la llamas trae cosas buenas y malas , pero piensa que a partir de ahora será siempre tu compañera. Un beso y felicidades por tus escritos. MJ

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  2. Simplemente GENIAL. Esta es la primera palabra que me ha venido a la mente después de leerlo. También te diré que he reprimido las lágrimas leyendo el trozo en el que dices que los hijos son el verdadero triunfo. Que sepas que gracias a tus reflexiones me siendo infinitamente mejor. Felicidades. YOL

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Muchas gracias por vuestra participación.