viernes, 27 de febrero de 2015





CASTIGO:


El castigo físico como venganza siempre ha sido útil. Como ejercicio de rehabilitación y de reflexión no.

El que castiga tiene el poder no sólo de la fuerza y de la supremacía sino de la legitimidad. El que castiga se siente legitimado para el maltrato porque tiene el don de la verdad y de la justicia.

El castigado sólo posee su capacidad de soportar, cuanto más fuerte más posibilidades de salir adelante.  La debilidad le llevará a la humillación y a la destrucción.

Europa, continente moderno y civilizado, busca en el orden la rehabilitación y la reinserción. El castigo físico teóricamente es abandonado por no ser civilizado. Su historia no le permite ir hacia atrás. Es un legado sociocultural demasiado valioso.

¿Por qué entonces castigamos físicamente a los griegos?. Disfrutamos viendo como sus pensiones se rebajan a la mitad, o como quedan fuera de la cobertura sanitaria.  Se lo merecen…..

Hay dos realidades:  la superior: aquella en la que los gobiernos, las instituciones y las jerarquía de poder hacen y deshacen a su antojo.  Y la inferior:  la de los pueblos que sobreviven al sistema aparentemente votado por ellos (falsas democracias).

Cuando el sistema se rompe por un claro delito cometido por la realidad superior. ¿Por qué han de ser castigados físicamente los seres que viven en la realidad inferior?.

Sencillito:  Mario Draghi, vicepresidente para Europa de la Banca Goldman Sachs que en su momento permitió la falsificación de los datos económicos de Grecia para facilitar su entrada en la Unión Europea está de rositas.   Y los griegos, sin calefacción, sin médicos y sin dignidad.

Hay algo que no cuadra. Por muy sureños que sean lo griegos, también los del norte son “muy norteños”.


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