CASTIGO:
El castigo físico
como venganza siempre ha sido útil. Como ejercicio de rehabilitación y de
reflexión no.
El que castiga
tiene el poder no sólo de la fuerza y de la supremacía sino de la legitimidad.
El que castiga se siente legitimado para el maltrato porque tiene el don de la
verdad y de la justicia.
El castigado sólo
posee su capacidad de soportar, cuanto más fuerte más posibilidades de salir
adelante. La debilidad le llevará a la
humillación y a la destrucción.
Europa,
continente moderno y civilizado, busca en el orden la rehabilitación y la
reinserción. El castigo físico teóricamente es abandonado por no ser
civilizado. Su historia no le permite ir hacia atrás. Es un legado
sociocultural demasiado valioso.
¿Por qué entonces
castigamos físicamente a los griegos?. Disfrutamos viendo como sus pensiones se
rebajan a la mitad, o como quedan fuera de la cobertura sanitaria. Se lo merecen…..
Hay dos
realidades: la superior: aquella en la que los gobiernos, las instituciones y
las jerarquía de poder hacen y deshacen a su antojo. Y la inferior: la de los pueblos que
sobreviven al sistema aparentemente votado por ellos (falsas democracias).
Cuando el sistema
se rompe por un claro delito cometido por la realidad superior. ¿Por qué han de
ser castigados físicamente los seres que viven en la realidad inferior?.
Sencillito: Mario
Draghi, vicepresidente para Europa de la Banca Goldman Sachs que en su momento permitió la
falsificación de los datos económicos de Grecia para facilitar su entrada en la
Unión Europea está de rositas. Y los
griegos, sin calefacción, sin médicos y sin dignidad.
Hay algo que no
cuadra. Por muy sureños que sean lo griegos, también los del norte son “muy
norteños”.
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